El chile en polvo

Chile en polvoEl chile está catalogado dentro del género capsicum en botánica, además de que este mismo vocablo constituye su nombre científico. Al igual que el pimiento, el tomate, la berenjena, la papa y el tabaco, pertenece a la familia de las solanáceas, las cuales abarcan un aproximado de 2500 especies de plantas originarias de América.

Esta familia está compuesta por plantas herbáceas con pequeñas flores o frutos. Dicho nombre científico proviene del griego kapsakes, lo cual significa cápsula. Sin embargo, en México se le da el nombre de Chili, el cual proviene del náhuatl.

El uso de chile en polvo en nuestro país se remonta a la época prehispánica, el cual no solo formaba parte de la gastronomía de nuestros antepasados, sino que era parte de la religión, de ritos y costumbres. En la ciudad de Teotihuacán, Monte Albán y Tula, se ha encontrado evidencia del amplio uso y consumo de este alimento.

El humo del chile fue utilizado por los aztecas como estrategia militar, como una especie de gas bélico y también como parte de la medicina, pues se creía que corregía ciertos síntomas de enfermedades, además de que fungía como una droga que permitía sedar al paciente, para realizar algún tipo de procedimiento médico.

Además el chile formó parte de la economía en prácticamente todas las culturas de Mesoamérica, pues su comercio era esencial para la estabilidad del pueblo. La cantidad y variedad de chiles que se comercializaban en los mercados prehispánicos, era algo asombroso.

Cuando Cristóbal Colón desembarcó en América del Sur, se encontró con el chile, al cual lo llamó “pimientos” por la similitud de sabor que presentaba con la pimienta negra. Él introdujo a España esta nueva especie, la cual se extendió rápidamente por toda Europa primero, y posteriormente se incorporó a los países del sur de Asia, especialmente en India y China. Y pronto, se convirtió en una de las especias principales utilizadas en las cocinas locales.

A la llegada de los españoles, muchos sacerdotes se dieron cuenta de la importancia que este alimento tenía en nuestras culturas, por lo que se dieron a la tarea de incorporarlo a nuevos alimentos y platillos que hoy en día seguimos consumiendo y disfrutando, tales como  las enchiladas, el mole, chiles en nogada o chilaquiles.

Actualmente, los chiles se cultivan en todos los continentes, pero China, Turquía, Nigeria, España, Tailandia y México cuentan con la mayor producción. No es algo desconocido que en México, el chile se agregue a la mayoría de nuestros platillos, además es un producto que nos ha llegado a definir mundialmente. Este reconocimiento, no solo ha sido por nuestra rica cocina, sino por la gran variedad de chiles que se pueden llegar a encontrar en nuestro país, los cuales pueden ir desde el chile más picante hasta el más suave en sabor.

En muchas otras culturas, el chile se ha convertido en una especia importante para la preparación de alimentos. Algunos otros nombres con los que se le conoce al chile son: Lal Mirch en la India, Milagay en Sri Lanka, Zhìlì en China, Chiri en Japón, Xile en Cataluña, España y Chili en Estados Unidos y el Reino Unido.

En México, el chile en polvo se ha incorporado a nuestra alimentación de diferentes maneras, es muy común ver en la calle carritos que venden fruta aderezada con este peculiar alimento. La fruta espolvoreada con polvito de chile, pude ayudar a que se consuma más frecuentemente, no solo por los adultos, sino también por los niños, haciendo que la alimentación sea mucho más balanceada y sana.

El chile, presentado de esta manera, también se le ha añadido a los dulces o caramelos, para hacer que su sabor sea más agridulce e intenso, lo cual puede resultar verdaderamente extraño para cualquier extranjero, pues usualmente, fuera de nuestro país, un caramelo está diseñado para tener un sabor dulce. Por otro lado, también se puede encontrar en botana salada, como son las papas fritas.

El chile es muy bue condimento, el cual se puede agregar a sopas, guisos, salsas, adobos, enchiladas o para marinar las carnes. Es tan versátil, que incluso se le puede incorporar a las hamburguesas, pizzas y demás recetas, basta solo una pizca o dos de chile en polvo y se puede aumentar el sabor, llevarlo a disfrutar la comida o hacerlo pasar por una verdadera pesadilla si no se está acostumbrado a consumir este alimento de manera frecuente.

Algunos de los efectos que se pueden experimentar al consumir chile  pueden ser: sudor, sensación de temperatura elevada, moqueo constante, zumbido en oídos, lagrimeo, ardor en boca, tos, dificultad para tragar, en casos severos se puede experimentar una distorsión de sonidos, imágenes y dificultad para respirar. A esto es a lo que se le llama “Estar Enchilado”.

Por otra parte, en la actualidad, el chile ha ganado gran popularidad no solo para su uso gastronómico, sino como un elemento decorativo en casas, hoteles y restaurantes. Además se han realizado un sinfín de estudios  para su uso médico, y uno de los más populares es la incorporación de este fruto al shampoo, para reforzar el folículo piloso y así evitar la caída del pelo.

Una de las clasificaciones de los chiles que se puede hacer con respecto al estado de maduración en los que se consumen, ya sean frescos o secos, son las siguientes:

Chiles frescos:

·         Chile serrano.

·         Chile jalapeño.

·         Chile piquín.

·          Chile pimiento morrón.

·         Chile poblano.

Los chiles secos son los que tienen un periodo de maduración más largo, lo cual les hace adquirir una piel arrugada:

·         Chile chipotle.

·         Chile de árbol.

·         Chile guajillo.

·         Chile ancho.

En Instantia sabemos que el chile en polvo tiene grandes beneficios para la salud por la gran cantidad de antioxidantes, desintoxicantes y vitaminas que contienen y que ayudan al mantenimiento de la vista, de los huesos, de los dientes, de la piel, las membranas internas y de sistema reproductivo. Por esa razón nuestra empresa está comprometida en ofrecerle siempre los mejores productos y con las presentaciones más atractivas en tema de sabor y practicidad. ¡Conózcanos!

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